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Implementación de Modelos Internos para la Medición del Riesgo de Crédito en la Banca Chilena:Un Avance Clave en la Agenda de Basilea III

  • hace 20 horas
  • 4 Min. de lectura

Autores: Rafael Giralt - Socio Fundador. Sebastián Arias - DataScience. César Perez - Consultor


I. Introducción

El 14 de abril de 2026, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) realizó un pronunciamiento estratégico que podría marcar un punto de inflexión para el sistema bancario chileno: anunció su intención de promover activamente el uso de modelos internos (enfoque IRB, Internal Rating-Based) para la medición del riesgo de crédito, en el marco del Plan de Regulación 2026-2027.

La señal es particularmente relevante porque, aunque el marco regulatorio chileno ya contempla desde 2020 la posibilidad de utilizar modelos internos, hasta la fecha ninguna institución bancaria los ha implementado. El cambio relevante, por tanto, no radica en la existencia de la habilitación, sino en la claridad estratégica con que el supervisor ha manifestado ahora su voluntad de impulsar efectivamente este enfoque.

El alcance del proyecto normativo abarca tanto los Activos Ponderados por Riesgo de Crédito (APRC), regulados por la RAN 21-6, como las provisiones por Riesgo de Crédito, reguladas por el Capítulo B-1 del Compendio de Normas Contables (CNC), buscando homologar los requerimientos para metodologías internas entre ambos marcos. La iniciativa permite que la CMF avance en su objetivo de promover el desarrollo del mercado financiero, velando al mismo tiempo por la implementación de mediciones prudenciales de requerimientos de capital más sensibles al riesgo efectivo de cada cartera.

Según estimaciones preliminares, esta medida podría liberar hasta US$10.000 millones de capital regulatorio en el sistema financiero, con efectos positivos sobre los indicadores de solvencia y la capacidad crediticia de la banca.


II. Diagnóstico y Objetivos de la Norma

Desde la entrada en vigor de la Ley N° 21.130 de modernización de la legislación bancaria, el país inició un proceso de convergencia hacia los estándares internacionales de Basilea III. Este proceso ha comprendido la implementación de normas sobre requerimientos de capital, colchones patrimoniales (Pilar I), requerimientos adicionales derivados del proceso de supervisión (Pilar II) y estándares de divulgación y transparencia (Pilar III). Sin embargo, la posibilidad de que los bancos utilicen modelos internos para la medición de sus activos ponderados por riesgo de crédito (APRC) no ha sido impulsada en Chile.

Fuente: presentación Mercado de Capitales: desafíos 2026-2030, CMF, 2026.


Bajo el esquema actual, la totalidad de la banca chilena opera con modelos estándar (Standardised Approach) para el cálculo de sus APRC. Esto ha derivado en una densidad promedio de APR del

67%, cifra considerablemente superior a la observada en jurisdicciones comparables que ya han adoptado el enfoque IRB. Esto implica que, para un mismo volumen de activos, los bancos chilenos deben mantener proporcionalmente más capital regulatorio que sus pares internacionales, lo que encarece la intermediación financiera y limita la capacidad de expansión crediticia.


III. ¿Por qué la banca chilena todavía no ha adoptado IRB?

En nuestra opinión, la baja adopción de metodologías internas en Chile responde a una combinación de factores propios del contexto local, especialmente si se contrasta con la experiencia internacional observada tras la publicación de Basilea II en 2004. En Europa —referente habitual para muchas de las definiciones regulatorias adoptadas por la CMF— una parte importante de la industria bancaria impulsó tempranamente proyectos de modelos internos, motivada por incentivos regulatorios y estratégicos más claros.

A continuación, se presentan los factores que, a nuestro juicio, han sido más relevantes para explicar la menor adopción observada en Chile:

  • Preferencia histórica de la CMF por enfoques estandarizados: la CMF ha tendido a privilegiar metodologías estándar, como por ejemplo en la determinación de provisiones, así como en medición del riesgo de mercado, lo que generaba dudas sobre el grado real de apertura hacia el enfoque IRB.

  • Fricciones e incertidumbres normativas: persistían dudas respecto de la aplicación práctica del Capítulo 21-6, particularmente en materias relacionadas con el proceso de postulación, validación supervisora y alcance del principio de integración de modelos a la gestión interna (use test).

  • Ahorros de capital potencialmente acotados y con elevada incertidumbre respecto de su materialización efectiva, producto de las dudas e indefiniciones señaladas en los apartados anteriores. En este contexto, resultaba difícil justificar inversiones significativas en infraestructura tecnológica, desarrollo metodológico y capital humano especializado para implementar modelos internos.

  • Expectativa de futuros perfeccionamientos regulatorios: los anuncios de que se incorporarán ajustes normativos tienden a generar un efecto de espera, y las instituciones postergan el inicio de proyectos de gran magnitud a la espera de tener mayor claridad sobre el marco regulatorio definitivo.


IV. Conclusión

La principal novedad introducida por la CMF no reside en la creación de una nueva habilitación normativa para el uso de modelos internos —la cual existe desde 2020—, sino en la señal estratégica explícita de transformar esta materia en una prioridad de la agenda prudencial de los próximos años.Este cambio podría representar un avance relevante en la convergencia del sistema bancario chileno hacia estándares internacionales de Basilea III, permitiendo una medición más sensible del riesgo y reduciendo parte de las distorsiones asociadas al uso exclusivo de metodologías estandarizadas. No obstante, la implementación efectiva del enfoque IRB requerirá un proceso gradual y técnicamente exigente, tanto para la industria como para el supervisor. La calidad de los modelos desarrollados, la robustez de los marcos de gobernanza y la claridad de los futuros criterios supervisores serán elementos determinantes para el éxito de esta transición.

 

En Histamai Advisory, contamos con una sólida trayectoria apoyando a instituciones financieras en la interpretación e implementación de marcos regulatorios complejos. Proporcionamos asesoría estratégica en materias relacionadas con los estándares de Basilea III, el desarrollo y validación de modelos internos de riesgo, y la adecuación de marcos de gobernanza y gestión de riesgos. Nuestro enfoque práctico y alineado con la realidad del sector permite a las entidades financieras enfrentar con éxito los desafíos de la transición hacia modelos internos, fortaleciendo su competitividad, sostenibilidad y capacidad de adaptación frente a un entorno regulatorio cada vez más exigente.

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